miércoles, 23 de enero de 2013

Efecto Pigmalión: el poder de las palabras...

He encontrado este interesante artículo para que reflexionemos sobre las palabras, las etiquetas que nos empeñamos en poner, en que dejemos ya de pensar que por ser pequeños/ as no se enteran cuando hablamos  de ellos/ as cerca. Todo se resume en :RESPETO, SENTIDO COMÚN Y AMOR.

Este video es muy bueno en relación al tema de las etiquetas:
http://www.youtube.com/watch?v=yDhV4a4hPiE


Arancha.


CARLOTA FOMINAYAcarlotafominaya / MadridTemas relacionados

Las etiquetas que ponemos a los niños pueden generar comportamientos no deseados
«Es muy tímido», «es muy malo y desobediente», «no se entera de nada», «es pasivo»... Lo que pensamos, lo que decimos... A veces no somos plenamente conscientes pero juzgamos y etiquetamos a los niños prematuramente, condicionando su comportamiento y produciéndoles unas heridas que, metafóricamente, pueden llegar a estar sangrando durante muchos años si no se reconocen y cicatrizan correctamente. Es el llamado «efecto pigmalión» de los padres sobre los hijos, o de los profesores sobre los alumnos. «Demasiadas veces se pronuncian expectactivas o prejuicios durante el proceso comunicativo con los más pequeños sin tener en cuenta que en el futuro pueden originar sentimientos, comportamientos o rendimientos no esperados y/o deseados», apunta Alba García Barrera, profesora de Psicología de la Universidad a Distancia de Madrid (Udima). «En toda relación entablada con niños y adolescentes debe prestarse especial atención a la forma en que expresamos y transmitimos nuestras ideas, especialmente aquellas que afectan a su propia forma de ser, actuar o pensar sobre una determinada cuestión. En estas etapas los jóvenes se encuentran en pleno desarrollo físico, psicológico y afectivo, por lo que son altamente vulnerables a la influencia que puede llegar a ejercerse sobre ellos por medio de la comunicación. Es bastante fácil que, con nuestras palabras, afectemos al autoconcepto y la autoconfianza del niño», explica García Barrera.

Es muy fácil afectar de forma inconsciente ae los niños con nuestras palabras
¿Por qué sucede esto? «Porque solemos olvidar que una persona desarrolla su autoconcepto en función de las expectativas que depositan sobre nosotros las personas de referencia en nuestro entorno», prosigue esta especialista. «Es decir, un niño va formando el concepto que tiene de sí mismo en base a las valoraciones que recibe de sus padres, de sus abuelos, de sus tios, de sus maestros... Y si bien de pequeñito no le consideran capaz de hacer determinada cosa, muy probablemente acabe siendo incapaz de hacerla. Y no porque no tenga capacidad o habilidades suficientes, sino porque su entorno más próximo le está transmitiendo este mensaje, que difícilmente le invitará siquiera a intentarlo, a probar suerte... Se sentirá menos capaz que ellos y pensará que no puede hacerlo, que no tiene capacidad suficiente... y por tanto, será peor. Esto es lo que se conoce como "efecto Pigmalión" y ya fue demostrado en un estudio por Rosenthal y Jacobson», advierte.

«Trato diferencial» entre hermanos
Por otra parte las expectativas, prosigue esta docente, pueden depositarse en base al llamado «efecto halo». «Pongamos un ejemplo. En el entorno familiar sucede a menudo a través de las comparativas directas e indirectas con los hermanos, ya sean mayores o pequeños. Es común escuchar a un padre o a una madre decir a su hijo, cuando se está portando mal, "a ver si aprendes de tu hermano". Incluso muchas veces se tiende a regañar siempre al niño que se suele portar mal, solo por el hecho de que suele hacerlo con frecuencia, cuando en un momento dado ha podido ser al revés. Ningún niño se porta siempre bien, ni ningún niño se porta siempre mal. Y como padres debemos intentar ser justos y congruentes con ello», añade García Barrera.

Al niño que se suele comportar mejor se le regaña menos, y al contrario
Porque además, continua esta especialista, muchas veces se tiende a idealizar el comportamiento del hijo que suele comportarse mejor, y se le regaña menos, se le castiga menos y, en definitiva, se suele tener más paciencia con él que con el que suele portarse peor. «A esto se le llama "trato diferencial", y afecta directamente al autoconcepto, la autoestima y el rendimiento del niño. De hecho, influye en sus respuestas comportamentales, ya que cuando el niño es consciente de que sus padres esperan que tenga un mal comportamiento, tiende aún más fácilmente a tenerlo», asegura esta profesora de Psicología.

Ámbito escolar
Y en el ámbito escolar sucede exactamente lo mismo, afirma esta especialista. «El docente suele tender a poner notas más bajas a aquellos estudiantes que suelen rozar el aprobado, y notas más altas a quienes suelen sacar sobresalientes, aunque por determinadas circunstancias no sea así... Y esto influye en el autoconcepto del alumno y lo que se siente capaz de hacer». En este sentido, propone García Barrera, «hay que prestar atención a los comentarios que realizamos en casa sobre las notas que obtienen nuestros hijos, sin encasillarles, ni esperar determinados resultados. Pero ojo, esto no quiere decir que no haya que exigirles, sino que hay que procurar escucharles, entenderles y animarles a sacar todo el potencial que llevan dentro».

Debemos motivar y elogiar a nuestros hijos
En definitiva, debemos tener en cuenta que la capacidad autopercibida tanto del niño como del adolescente se modela en gran medida en función del «feedback» (respuesta) que le proporcionemos. «Lo que digamos acerca de sus capacidades y habilidades va a influir directamente sobre lo que se considere capaz de hacer. Por eso debemos motivarle y elogiar sus capacidades. Si el niño se siente capaz de hacer algo, y además siente interés por conseguirlo, actuará de forma motivada y será probable que alcance sus metas», concluye esta profesora.

Para potenciar la autoestima
—Aceptar y respetar al niño.

—Reconocer sus posibilidades y limitaciones.

—Crear un ambiente agradable y de confianza.

—Potenciar la comunicación. ¿Cómo? Mediante la pregunta y la escucha. Nos conviene preguntar para mantener un clima de seguridad y confianza imprescindible llegada la adolescencia. Y escuchar de forma activa, claro: Debemos mostrarle que realmente le estamos escuchando y que nos interesa lo que nos tiene que contar.

—Prestar atención al lenguaje verbal y no verbal.

—Favorecer la iniciativa del niño, estimular la exploración y el descubrimiento.

—Definir con claridad los objetivos y comprometer a los jóvenes su logro.

—Involucrar a los niños en el establecimiento de las normas y animarles a respetarlas.

—Tener expectativas realistas y positivas sobre las posibilidades de los niños.

—Cultivar la empatía, lo que equivale a ponerse en el lugar del niño, aceptarle y comprenderle.

Hacer juicios positivos sobre los niños y evitar los negativos. Debemos tener en cuenta que el elogio, siempre que se produzca a continuación de un determinado comportamiento o conducta, sirve para reforzarla. Cuando realicemos una crítica, por contra, debemos destacar su capacidad y transmitirles que podrán mejorar si realizan un mayor esfuerzo o utilizan una estrategia distinta.

 

viernes, 4 de enero de 2013

¿Has sido buen@?

Hoy os dejo una interesante reflexion, ahora que estan cerquita Los Reyes:

"Queridos Reyes Magos,
este año queremos haceros una petición muy especial, que si nos concedéis, puede ayudar a cambiar para siempre esta fiesta con la que celebramos vuestra llegada y ayudar a que sea de una vez lo que siempre tuvo que haber sido: la fiesta 100% mágica que todo niño merece, aunque sea sólo una vez al año.
Veréis, desde hace muchos años algunos papás distribuidos por todo el mundo han ido propagando el bulo de que vosotros estáis constantemente observando lo que los niños hacen para, en función de su comportamiento, traerles más o menos regalos o incluso traerles sólo carbón. Esta historia viene de tan lejos que incluso algunos papás se la creen cuando se la cuentan a sus hijos.
Y claro, de ser cierta esta historia, vosotros dejaríais de ser esos personajes tan generosos, desinteresados y admirados para convertiros en vulgares chantajistas, pues quien da algo sólo a cambio de otra cosa no está regalando nada, está haciendo chantaje.
Esta imagen de los Reyes Magos chantajistas, junto a la tensión y estrés que genera en los niños pensar que habéis estado mirándoles todo el año y que igual recordáis esos días que no hizo la cama, o esos días que no tenía ánimos para estudiar, o ese día que se despistó con otras cosas y no recogió su habitación, hace que los niños no disfruten esta fiesta como deberían. Los adultos de nuevo, con nuestro egoísmo incorregible, nos hemos apoderado con una mentira de una fiesta que es sólo para ellos con el fin de conseguir que hagan o no hagan cosas que nuestra falta de creatividad no ha conseguido que hagan o dejen de hacer de otra manera que no incluya chantajes o mentiras.
Es por eso que desde esta página pedimos a todo el mundo que firme para que esta fiesta se devuelva en su totalidad a los niños, que desaparezca de ella el chantaje, y que ningún adulto intente nunca más aprovecharse de la fantasía e ilusión de sus hijos para modificar su comportamiento. Nadie nos pregunta a nosotroe si estuvimos mirando Facebook en el trabajo o si nos comportamos como energúmenos cada domingo en el fútbol antes de hacernos un regalo. Ellos tienen el mismo derecho. Las firmas que depositéis en esta página servirán para apoyar tres peticiones:

1
Pedimos a SS.MM. los Reyes Magos de Oriente que a partir de este año y en todas sus apariciones públicas en televisión, radio, prensa o internet, dejen bien claro a los niños que no, que ellos no son unos cotillas ni pretenden ser el Gran Hermano, por lo que ni miran lo que hacen ni les interesa lo más mínimo, ya que ellos traen regalos, no hacen chantaje. En caso de no ser así les pedimos que en cumplimiento de la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal envíen una carta a todos los niños informándoles de que están siendo observados y en la que deben especificar el fin con el que les espían y proporcionarles una forma de contacto para que puedan rectificar o cancelar los datos que estén recopilando sobre ellos, así como el compromiso de no cederlos a terceros, ni siquiera a Papá Noel.
2
Pedimos a SS.MM. los Reyes Magos de Oriente que a partir de este año dejen de utilizar la pregunta “¿y como te has portado este año? ¿has sido bueno?” cada vez que se encuentran con un niño, pues esto hace pensar a los niños que sus regalos pueden depender de esa respuesta.
3
Pedimos a los padres que han transmitido esta historia falsa a sus hijos que les expliquen que estaban equivocados o que les pidan disculpas si se la contaron sabiendo que era mentira, por intentar conseguir algo de ellos mintiéndoles y por intentar manipular incluso la fiesta de los niños por excelencia para sacar algún partido."



...y si estas de acuerdo con el texto, puedes firmar en su página ( http://hassidobueno.org/). Gracias