Respetar la Infancia en todos los sentidos. Los adultos decidimos todo por ellos, como deben sentarse, en que postura, en que sitio, como jugar y con quien, con los objetos que el adulto cree, como callar su llanto con un: para, no pasa nada... imponer nuestro ritmo y rutinas al suyo.
Hagamos un esfuerzo y simplemente acompañemos al niño/a, en silencio, con empatia, acompañandoles con la mirada, con nuestra mejor sonrisa y una buena disposicion corporal.
Dejemonos llevar un ratito por ellos/ as y os aseguro que es la mejor terapia, sereis felices, como lo son los pequeños/ as cuando tienen Libertad, Amor, Respeto...en definitiva, el derecho a ser NIÑO/A, y punto.
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