¿Limitarías las horas que los niños pueden estar en la escuela infantil?
La etapa de la
educación infantil (0-6 años) es demasiado heterogénea para responder a estar
pregunta con una respuesta única e indiferenciada. Se trata de una franja de
edad muy diversa en lo que se refiere al nivel de desarrollo de los niños y
también en lo que se refiere a las características y condiciones de los centros
educativos que acogen a niños y niñas de estas edades.
En general, por debajo
de las ocho horas diarias, no soy partidario de limitar las horas de estancia de
los niños y niñas en la escuela. Ahora bien, lo que sí pediría es que desde la
escuela no obligáramos a las familias a hacer un mínimo de cinco horas diarias,
que es lo que ahora está sucediendo en muchas escuelas.
Con argumentos de tipo
organizativo, educativo – o incluso económico, como en el caso de muchas
escuelas 0-3 públicas, que ofrecen una jornada mínima de cinco horas para poder
justificar la subvención que otorga la administración – una mayoría de centros
están obligando a las familias a un tiempo de permanencia diaria del niño en la
escuela no inferior a cinco horas, cuando quizá la demanda o necesidad de
algunas familias sería menor.
La diferenciación
entre el tradicional horario “escolar” – partido entre mañana y tarde – y el
complementario, que incluye el intervalo del mediodía – generalmente de 12:00 a
15:00 – así como la hora de acogida matinal y las permanencias por la tarde,
comporta, de facto, que muchos niños y niñas se queden a comer en la escuela y
alarguen la estancia al inicio o al final, con lo cual su jornada, en teoría de
cinco horas, pasa a ser de un mínimo de ocho, con el consecuente incremento del
coste que esto conlleva, para las familias, para la administración y para el
niño.
En lo que se refiere
a los niños y niñas de 3 a 6 años, los maestros no deberíamos olvidar que se
trata de una etapa no obligatoria. Por esta razón, si una familia quiere llevar
a su hijo solo media jornada, o solo algunos días a la semana, se le debería
permitir.
En lo que se refiere
a la escuela 0-3, no soy partidario de limitar las horas de estancia del niño en
la escuela por debajo de ocho, pero sí de concienciar mucho más a las familias
de que para lleva a cabo su imprescindible rol educativo deben estar mucho más
cerca de sus hijos.
Las escuelas 0-3
deberían posibilitar y favorecer que los niños y niñas pudieran hacer una
jornada reducida, de tres o cuatro horas diarias. Incluso que pudieran asistir a
la escuela solo dos o tres días a la semana. ¿Cómo?. No estableciendo
diferencias entre lo que se considera horario escolar y las horas
complementarias, no obligando a contratar el servicio de comedor si el niño
necesita quedarse en la escuela un rato más allá de las 12:00, y estableciendo
unas cuotas proporcionales a las horas de estancia y no una cuota única, por
ejemplo.
Para crecer
saludablemente, los niños y las niñas, cuanto más pequeños son, más necesidad
tienen de disfrutar de una relación personal de calidad con sus progenitores. No
sería lícito que consideráramos las interacciones de los padres y madres con sus
hijos e hijas solo desde la óptica cuantitativa. A todo el mundo les parecerá
más adecuado valorarlas desde el punto de vista cualitativo. Pero en este caso
es innegable que para poder hablar de calidad en la relación padres-hijos
debemos poder garantizar que los progenitores pasen un mínimo de horas con sus
hijos e hijas.
La cuestión a
plantear sería: ¿cuál es el mínimo de tiempo diario que los padres deberían
poder pasar con sus hijos para poder asegurarles una relación de calidad? Porque
no debemos olvidar que la relación del niño con sus padres y otros familiares –
abuelos generalmente – es la principal fuente de alimentación afectiva que le
permitirá obtener la mayor parte de la energía para tener las ganas de vivir y
descubrir el mundo que le rodea, energía y actitud que requerirá para aprovechar
al máximo el entorno estimulante que le ofrece la escuela.
Pienso que a
cualquier edad, 0-3 ó 3-6, ocho horas en la escuela son muchas horas. En lo que
se refiere a los niños y niñas de 3-6 años, con cinco horas diarias es más que
suficiente, pero sería preferible que se pudieran hacer seguidas (jornada
continua) para facilitar a muchas familias la conciliación laboral-familiar a la
vez que se podría evitar que muchos niños se tuvieran que quedar a comer en la
escuela, lo cual reduciría horas de estancia y consecuentemente costes de toda
índole.
Por lo que respecta a
los niños y niñas de 0 a 3 años, hay que matizar mucho en función de la edad.
Para los de 2-3 años, cuatro horas son suficientes ya que posibilitan que el
niño esté activo durante todo este tiempo y que, cuando empieza a sentirse
cansado, los padres lo vayan a buscar y pueda comer y dormir en su casa. Cuatro
horas es una franja horaria compatible con un trabajo a media jornada, que es lo
que deberían poder hacer los progenitores con niños pequeños para poder
conciliar verdaderamente la vida laboral, familiar y personal.
Los bebés de 0 a 1
año no deberían ir a la escuela 0-3. En el caso que ambos progenitores trabajen,
los poderes públicos deberían poder garantizar que uno de los dos, generalmente
la madre, pudiera estar con su hijo/a durante el primer año de vida. No sería
necesario garantizar el 100% del salario pero si una parte lo bastante
significativa o suficiente, por ejemplo, entre el 50% y el 80%. Además, las
madres y padres deberían poder llevar a cabo este paréntesis laboral con
suficientes garantías de poder retornar al lugar de trabajo anterior.
Los educadores
deberíamos tener claro que el ambiente familiar es, en el caso de la inmensa
mayoría de familias, el mejor entorno afectivo y estimulante que puede
garantizar el desarrollo saludable del bebé. A esta edad, a muchas madres y
padres solo les faltaría el apoyo de la tribu. En nuestra sociedad eso significa
promocionar los espacios familiares, el apoyo del grupo de iguales, que ofrece
una gran ayuda a un coste económico muy reducido.
Si los educadores
tuviéramos claro que la educación infantil es un complemento de la atención
familiar y que durante el primer año de vida es preferible que los niños y niñas
no pasen demasiadas horas en la escuela, lo sabríamos transmitir a los padres y
estos tomarían conciencia de su gran papel como primeros y principales
educadores y, probablemente, reivindicarían unos permisos parentales más
generosos en lugar de más plazas de escuela infantil.
Vicenç de Febrer,
director de escuela 0-3
Forum de la Editorial GRAO.
Me parece un interesantisimo debate. En mi opinion el horario en Educacion infantil no puede ser equiparable a la jornada laboral de los padres. Yo soy educadora y conozco los multiples beneficios de llevar al bebe a la Escuela, en cuanto a socialización, aprendizajes, motricidad...aun asi creo que deberian ir a partir de los 8-9 meses, y no antes, pues deberian estar con su mama, pero las necesidades e imposiciones sociales no lo permiten.
Aun asi deberia ser un horario acorde con las necesidades del niño, un par de horitas cada dia, pues creo que ya desde bebes les imponemos unas rutinas no flexibles en miras a la posterior escolarizacion, y nos olvidamos de sus emociones, sus necesidades y de nuestro papel de acompañamiento...y no de imposicion.
¿Cuantas horas deben pasar en la Escuela Infantil?

El curso pasado, o sea este que acaba de terminar, mi niño comenzó a ir al colegio.
ResponderEliminarNo era una necesidad nuestra, de los padres, ya que yo no trabajo fuera de casa, sino que vimos una serie de ventajas para él.
Según nuestro planteamiento y teniendo en cuenta que no está en edad de enseñanza obligatoria, decidimos llevarle sólo media jornada. En el centro nos dijeron que no había problemas, pero casi un mes después de haber empezado ya vinieron las presiones para aumentar el número de horas con el pretexto de que estaba quedando retrasado respecto a los otros niños.
Mi opinión es que es la propia familia la que debe decidir cuántas horas necesitan que el niño esté en el centro y creo que debe primar el tiempo del niño con sus padres.
Interesante debate.