miércoles, 3 de octubre de 2012
Que horror el Tacatá!!
Observo con horror como un niño intenta a la deseperada desplazarse con dificultad subido en un Tacatá, mientras el padre mira el movil impasible. Se va chocando con las cosas, alza las manos queriendo alcanzar algo que le llama la atencion...se desespera y frustra al no lograrlo y pierde estabilidad al ladear su cuerpo y que el tacatá domine su verticalidad y acabe contra la pared. Pobrecillo. El padre ante esto sube la cabeza, le mira y vuelve a bajarla para seguir ensimismado con su juguetito movil.
Pasado un buen rato decide "liberarle" del tacatá y le impone una postura: sentado en el suelo. No se mueve del sitio asi que deduzco que "ha sido sentado" y no por propia voluntad.
Emmi Pikler en su estudio psicomotor resalta la importancia de que sea el niño/ a quien adopte posturas corporales de manera autonoma. Para ello es imprescindible la libertad de movimientos. El adulto debe estar acompañandole, motivandole pero no adoptando en él posturas que por si solo no podria alcanzar, aunque su intencion sea ayudarle.
Y que sigan vendiendose estos aparatos incomodos y limitadores del movimiento.
Para aquellos padres que les molestan los niños"inquietos" o "que no paran", aquellos que prefieren estar con su movil que con su hijo...les diria: el tiempo pasa muy deprisa, los pequeños crecen rapido y este momento tan importante para tu hijo, tu lo malgastas.
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A pesar de la insistencia de algunos familiares, nunca consentí en comprar ni que nos regalasen el tacatá. Supongo que pensaron que era otra rareza mía en la crianza de mi hijo...
ResponderEliminarGracias por contarnos.