Hoy leía al gran Aucouturier en su libro Los Fantasmas de acción y la práctica psicomotriz,
<< Ser o no ser un modelo>>
"Modelar se entiende a menudo como anular, igualar, limitar las posibilidades de la personalidad. En estos casos, <<ser un modelo>> suprimiría la creatividad e induciría a la pasividad.
En contrapartida, no tener un modelo puede significar dejar a cada uno la posibilidad de crecer y también confiar en la sabia naturaleza. Esta actitud puede ser muy válida para los niños y las niñas más favorecidos, que viven en un medio afectivo y cultural estimulante y que no presentan dificultades en su desarrollo; pero ¡hay demasiados niños que no tuvieron la suerte de tener a las hadas alrededor de su cuna!.
(...) Sin querer transmitir un modelo rígido que deje a muchos al margen, tiene las función primordial de crear las condiciones necesarias para la maduración psicológica de cada individuo en el grupo y de ofrecer a cada niño las condiciones especiales necesarias para un desarrollo más armónico.
El educador tiene un papel importante en el desarrollo del niño; no se ha de contener con ser un observador o revelador de las diferencias que hay entre sus alumnos sino que ha de ser el catalizador de su proceso de maduración psicológica, proceso que ha de comprender antes de integrarlo en su pedagogía y en su intervención cotidiana. De esta manera es posible que haya niños y niñas que se identifiquen con su maestro, que les muestra una dirección sin dirigirles".

No hay comentarios:
Publicar un comentario